Pandoras Invisibles

Daniel e Ismael fueron repatriados desde el Estado español a Mauritania. Pasaron un tiempo en “Guantanamito”, el centro de detención de inmigrantes de Nouadhibu. De allí fueron devueltos a Senegal, su país, por la frontera de Rosso.
Tenían quince años.
Daniel discute mucho sobre su edad con Ismael. El primero afirma que si la policía española dice que no eres menor es que no lo eres, porque España, según él, es un país muy civilizado que siempre tiene la razón.
Ismael se queja constantemente, dice que quien sabe la edad de una persona es la “madre que lo parió” y que aunque España es muy avanzada el policía no estaba allí cuando su madre lo trajo al mundo.
Así que Ismael un año después dice que acaba de cumplir dieciséis, pero Daniel insiste en mostrar un papel de la policía española en el que cuenta con veintidós años. “Si es que está tonto, cuando llegamos a Dakar, llamó a su madre, que vive en una aldea de la Región de Kolda, para informarle de su nueva edad y explicarle que la mujer llevaba toda la vida equivocada”, expresa enfadado Ismael.
Ambos forman parte de un grupo de al menos cincuenta menores que deambulan por las calles de Dakar todos repatriados desde el Estado español. Había más pero lo han intentado de nuevo, bien por el mar, o bien por el camino desde Mauritania y Marruecos.
A Dakar también ha ido el Presidente Zapatero estos días. Uno de los pilares de la agenda consistía en la firma de un acuerdo para la repatriación de menores senegaleses.
Los medios lo anunciaban de la siguiente forma: “Los dos presidentes acordaron «favorecer» la repatriación del menor a su familia o al organismo de tutela de Senegal, así como su futura reintegración social tras volver a su país de origen”.
Recordaba a la anterior experiencia con menores marroquíes.
Ansiedad de firmar acuerdos sin aprender de los errores del pasado y sin poner en marcha los mecanismos adecuados en interés superior de los menores.
“Normalmente, antes de pensar en firmas de acuerdos de repatriación se deberían reforzar las estructuras de protección de la infancia existentes en el país de origen. Es empezar la casa por el tejado”, declara Javier Ruíz, experto en Sistemas de Protección de la Infancia.

Gobiernos corruptos

“A Senegal le quedan siglos para ser capaces de proteger adecuadamente a su gente. Hicimos una Ley de Extranjería presionados por los franceses y ahora el acuerdo de los menores porque lo quieren los españoles. Nuestro presidente tiene muchos otros problemas internos que solucionar”, declara un funcionario del Ministerio de Justicia.

La situación política de Senegal no es ninguna panacea.

El Indice de desarrollo humano de 2008 señalaba que Senegal había pasado del puesto 157 al 166.

A finales de 2008 el Estado reconoce tener una deuda  de 265 millones de euros, aunque la Confederación de empresarios (CNES) habla de 457 millones, debido sobre todo  a la mala gestión de fondos públicos. De hecho el índice de percepción de la corrupción ha pasado de la plaza 52 a la 99 en diez años de mandato del presidente Wade.

Wade, con 84 años de edad, ejecuta los movimientos necesarios para posicionar a su hijo Karim como “príncipe heredero”, al estilo de Ali Bongo en Gabón o de Joseph Kabila en República Democrática del Congo.

Esta situación ha llevado al Presidente a querer controlar todos los entresijos del Estado.

Los problemas de Wade con los periodistas le han impulsado a efectuar una amplia reforma del estatuto de la prensa.

Será el colofón de una etapa en la que el presidente de Senegal ha intentado callar a la prensa mediante métodos diversos que van desde la detención y la agresión a periodistas disidentes.

En Kédougou, la capital del Sureste de Senegal los enfrentamientos entre la policía y la población se zanjaron con dos muertos y numerosos edificios públicos incendiados.
Numerosas manifestaciones por las subidas de los precios de elementos básicos han tenido lugar en los últimos años. Famosas han sido las marchas de los imams de Guédiawaye por la subida del 14% en las facturas de la electricidad.

Inexistente sistema de protección
Los servicios sociales son muy limitados y dependen casi en su totalidad de los donantes de fondos y de las organizaciones sociales.
Y es que en Senegal no existe una estructura capaz de asegurar la tutela y la protección de los menores.
El Ministerio de la Familia, de la Solidaridad Nacional, del Empresariado Femenino y de la Microfinanza (MFSNEFMF), tiene un presupuesto del 0,5%. En el seno del Ministerio encontramos la Dirección para la Protección de los Derechos del Menor (DPDE).
En realidad no hay un sistema efectivo de protección de los menores. La capacidad administrativa, la coordinación interagencias y la financiación gubernamental son mínimas.
En paralelo, el Ministerio de la Justicia de Senegal posee la Dirección de la Educación Vigilada y de la Protección Social (DESPS), que en 1974 creó un Servicio de la Acción Educativa en Régimen Abierto (AEMO).
Son éstos últimos servicios los que tienen un funcionamiento mejor y los que poseen una representación en casi todas las zonas de Senegal.
Aunque usar esta estructura supondría realmente judicializar y criminalizar a los menores cuya decisión migratoria nace realmente de una situación de pobreza y corrupción.
Los mecanismos informales de protección basados en la solidaridad tradicional son los que mejor funcionan. Los fondos enviados por los inmigrantes senegaleses ofrecen una forma de protección social concreta en los hogares más pobres. Elementos que han sido señalados incluso por Unicef.

“No fui al colegio. Vino un marabú a mi casa del pueblo para pedirme a mi madre, iban a enseñarme el Corán y aprender a leer y escribir, pero eso no pasó nunca. Estuve varios años mendigando en Dakar hasta que mi hermano mayor que vive en España decidió pagar mi billete”, declara Keita.
La calidad de la educación y el absentismo escolar son los dos problemas más importantes relacionados con la enseñanza.
La violencia, la explotación y los abusos son otros puntos donde falla la protección de los menores en Senegal.
Niños y niñas trabajadores en el sector doméstico durante largas jornadas, un éxodo rural importante de menores hacia las ciudades, donde trabajan en condiciones peligrosas.
Además de la existencia de redes de trata de menores, ya sea con fines laborales o de explotación sexual. Un problema importante en Senegal son los niños mendigos que efectúan esa actividad bajo el control de un llamado “maestro religioso”.

“Iremos a España otra vez, cuando podamos. Ahora no tenemos nada de nada. Antes éramos menores y nos devolvieron como mayores. Ahora iremos como mayores y nos dejarán allí. No entiendo de leyes supongo que será lógico lo que hagan los españoles”.

Daniel e Ismael sobreviven en Dakar ajenos a la firma de acuerdos entre España y Senegal.
Zapatero ha sobrevivido en Dakar ajeno a la realidad de Senegal, su administración y su gobierno.