Pandoras Invisibles

A finales de septiembre los siete expatriados secuestrados de las empresas francesas en Níger son transferidos al Norte de Mali.

A principios de octubre Soumeylou Boubèye Maïga, antiguo Ministro de Defensa maliense anuncia su futuro nombramiento para liderar la lucha contra Al Qaeda del Magreb Islámico. En la actualidad dirige el Observatorio del Sáhara y el Sahel y es nativo de la zona de Gao.

Por delante tiene la difícil empresa de gestionar las relaciones con los servicios secretos argelinos y encargarse de  la representación maliense del Centro de Informaciones sobre el Sahel, creado el 29 de septiembre en Argel.

Tendrá también que tener mano izquierda para encajar las críticas de los gobiernos de la región y la presión de Francia y Estados Unidos, que acusan a Mali de negligencia en la lucha antiterrorista.

Y es que la zona de Ansongo, Kidal y Tessalit, en el norte maliense, se ha convertido en un territorio donde se establecen las  bases más sólidas de AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico).

Para defenderse de las críticas, Amadou Toumani Touré, presidente de Mali, hace referencia a lo vasto e inaccesible del territorio desértico a vigilar y a su escasa armada de 7000 efectivos. Tanto es así, que Mali ha permitido, incluso en dos ocasiones, la entrada del ejército Mauritano en su territorio a la caza de los salafistas. Entre el 16 y 19 de septiembre aviones mauritanos y tropas terrestres lucharon en Raz-El- Maa contra el grupo de Yahya Amou Hamama, que lidera una célula de más de cien yihadistas,  y que algunas fuentes señalan que murió en estos enfrentamientos.

“Ha sido tremendo cómo una vez más el gobierno maliense se olvida del norte, donde reina la corrupción y donde la población sufre de muchas carencias. Nuestra etnia ha llevado una lucha por obtener la independencia o al menos una paz que nos permitiese vivir con dignidad. Ahora tenemos las primeras víctimas civiles”, declara Cisse, maliense desde Bamako.

Se refiere a las cuatro “víctimas colaterales” que la lucha contra AQMI ha producido entre la población civil, dos heridos y una mujer y una niña muertas.

Algunos blogueros  también se han unido a criticar a su ejército, que celebraba los cincuenta años de la independencia, mientras aceptaba que otros militares entraran en territorio soberano maliense.

Detrás del discurso de una movilización regional para la recuperación del control de la zona están, sobre todo, los intereses económicos y geopolíticos de  Francia, pero también de Estados Unidos.

Mientras Argelia se muestra más díscola a las órdenas francesas y Mali se evade de sus responsabilidades en la región, Mauritania, Níger y Burquina viven una luna de miel con el gobierno Sarkozy.

Francia dispone incluso de una base aérea en Niamey y otra de comandos terrestres de fuerzas especiales en Ouagadougou. Pero tras la neocolonización hay otras realidades.

En la zona del Sahel viven aproximadamente un millón y medio de touaregs que han puesto en jaque al gobierno maliense con diversas rebeliones desde los años noventa. Veinte años de enfrentamientos, sobre todo en el territorio entre Mali y Níger, que se saldaron el año pasado con la aceptación de una paz que aún es muy frágil.

Las distintas tribus touaregs se reparten entre varios países, que además de los dos arriba mencionados incluyen Argelia, Libia y Burkina Faso.

Uno de los principales miedos de Bamako es que la respuesta contundente de su armada en esos territorios pueda de nuevo causar un brote de rebelión.

En 2007 las tropas de rebeldes touaregs se habían enfrentado a los salafistas en Tinzaouaten. Tras esos tensos momentos muchos touaregs coexisten y colaboran con los miembros de AQMI. En su mayoría hacen labores de guías, conductores o bien se encargan de la información y la logística, aunque no suelen ser combatientes.

Pero los lazos cada vez son más estrechos. Numerosos salafistas se han casado con peuls, touaregs, berabiches, y otras etnias.

Así lo señala el director del Quotidien de Nouakchott destacando que una de las principales ventajas de los salafistas en la zona son los lazos familiares que han establecido con las tribus que controlan el territorio.

De hecho, uno de los pocos emires no argelinos que tiene AQMI es un touareg maliense, llamado Abdelkrim Taleb.

Implicar a los ex rebeldes touaregs en la lucha contra Al Qaeda es otra de las estrategias mencionadas por el gobierno maliense.

Aún así, Bamako insiste en no hacerse responsable de un problema que surgió en Argelia y que según ellos, el propio gobierno argelino no ha podido erradicar después de más de veinte años de lucha.

Y es que AlQaeda del Magreb Islámico nace de los Grupos Salafistas para la Predicación y el Combate. Este grupo habría establecido una nueva línea de acción extendiéndose por el Sahel y cuyo objetivo sería dominar la región desde Mauritania hasta el Chad.

AQMI está dirigida por Abdelmalek Droukel, conocido como Abou Moussab Abdelwadoud y cuyo sueño es convertirse en el Ben Laden africano, liderando los distintos grupos salafistas que se encuentran en el Sahel.

Abdelmalek nació en un barrio periférico de Argel y entró a formar parte del GIA argelino en 1994, desde ahí y en la zona de la kabilia argelina comenzó a formar a yihadistas magrebíes.

Dirige las distintas katibas, o células móviles de combatientes salafistas que se encuentran en el Sahel. Cada una de ellas liderada por emires que están bajo su mando.

Hay dos grandes katibas, una conocida por la katiba del oeste, comandada por Mr. Marlboro, nombre con el que se conoce al emir Mokhtar Belmokhtar por su implicación con el contrabando de la zona. La segunda liderada por Abdelhamid Abou Zeid.

http://www.youtube.com/watch?v=n2ejGEEzhJk

El treinta de junio once militares argelinos son asesinados en un atentado en Tinzaouaten, al sur de Argelia. No lejos de allí, en Tamarasset, se ha establecido una base común de tropas malienses, nigerinas, mauritanas y argelinas.

Flintlock 2010 en el que participaron 1200 soldados americanos, europeos y africanos surge en el marco del AFRICOM o mando unificado del Pentágono en Africa, cuyo objetivo es terminar en el Sahel con el tráfico de drogas, las rebeliones regionales, la inmigración y sobre todo, con el terrorismo islamista. Aún así varios países africanos han rechazado que un cuartel General del Africom se instale sobre su territorio.

Parece que los americanos ven el fantasma de Afganistan expandirse en la zona. Varias son las características comunes, territorios inaccesibles controlados por clanes locales que viven en  zonas rebeldes desde hace décadas y que están estableciendo lazos estrechos con los combatientes salafistas.

Pero es que además el Sahel es zona de tránsito de las migraciones,  las drogas, el contrabando y las armas.

“Convivimos y coincidimos en el tránsito con los islamistas. Es normal, a veces incluso compartimos los mismos guías por el desierto. Nosotros no somos su objetivo, los pobres  no les interesan. Date cuenta que a veces incluso encuentras un cuatro por cuatro con hombres armados y te imaginas que son ellos, pero no te creas,,, en el trayecto encuentras muchos hombres armados que no son islamistas. Los tuaregs también van armados, o los traficantes de droga, o los que nos guían. Por no hablar de los militares que controlan en las ciudades y en los pasos. Mira, a veces, hemos rezado con gente que pensábamos que eran islamistas, nos los hemos encontrado en Tinzaouaten y hemos rezado juntos. Vosotros los europeos sois los que teneis que tener miedo, no nosotros que somos pobres. Pero mira a mi también me dan miedo los blancos de las empresas francesas o Sarkozy, es otro terrorismo, pero también me dan miedo. El miedo es libre”, declara Seydu Koné, profundo conocedor de las rutas migratorias del norte de Mali.

El gobierno de Bamako ha señalado en uno de sus últimos discursos que además de la respuesta militar en la zona debe haber también una perspectiva de desarrollo de la región.

Y es que sólo un mundo más igualitario puede evitar que errores como Afganistán e Irak se repitan en otras regiones.