Pandoras Invisibles

Como un compás que se abre y se cierra, así se definen las fronteras de Ceuta y Melilla en el contexto de la ‘Europa Fortaleza’.

La mañana del pasado domingo, 11 de septiembre, llegó mojado al bosque anunciando al resto de compañeros que la Guardia Civil devolvía a la gente desde la ciudad de Ceuta.

A las cuatro de la mañana había entrado a nadar al mar junto a cinco amigos. Llegaron a la costa y entraron en Ceuta. Un guardia civil les dijo, “tranquilo moreno” y ellos inmediatamente, sin oponer resistencia, se sentaron en el suelo.

Esperaban ser trasladados al campo, como denominan los inmigrantes al CETI, mientras veían acercarse dos guardias civiles como refuerzo del primero. Se dieron cuentan de que iban a ser devueltos a Marruecos y uno de ellos intentó huir, corría en dirección al nuevo hospital de Ceuta, cuando fue alcanzado por el Guardia Civil, que utilizó la porra para reducirle. Le quedó una gran brecha entre la frente y la cabeza.

Inmigrantes en el bosque de Ceuta (H. M.)

Mojados y con el compañero golpeado fueron entregados por una de las puertas de la frontera a las autoridades marroquíes. Cinco, entre ellos la persona herida, quedaron detenidos y enviados a la frontera con Argelia y el otro fue liberado porque tenía su pasaporte en regla.

Así lo contó la mañana del domingo mientras se cambiaba la ropa en el bosque.

El devenir del control migratorio entre los dos países parece haber cambiado de nuevo. Lo anunciaba GADEM (Grupo Antiracista) en su comunicado del día nueve, donde explicaba cómo desde comienzos de septiembre se habían recrudecido las redadas y deportaciones en Marruecos, sobre todo en la zona de Nador y Rabat. Gadem señalaba como detonante de esta situación a los encuentros oficiales que Arturo Avello, director general de Relaciones Internacionales en el Ministerio del Interior,  y Francisco Velázquez, Director General de la Policía y de la Guardia Civil, tuvieron con autoridades marroquíes, entre ellas Khalid Zerouali, responsable de inmigración y control fronterizo del Reino de Marruecos.

España centraba su negociación en que  Marruecos cambie la actitud que desde el año pasado venía manteniendo respecto a las fronteras de Ceuta y Melilla.

En agosto de 2010 un comunicado oficial del gobierno marroquí explicaba cómo se efectuaban las devoluciones de migrantes desde Ceuta a territorio alaouita. En él hablaba de ocho subsaharianos interceptados por la Guardia Civil que fueron abandonados en la playa de Ben Younech en mal estado de salud. Desde esa fecha Marruecos dejó de aceptar a migrantes devueltos en estas circunstancias.

El pasado mes de agosto varios subsaharianos subían agotados por la montaña próxima a Castillejo, ciudad fronteriza con Ceuta. No llegaron al agua porque les interceptó la policía marroquí.

Explican que “si llegas al agua, no hay problema, de ahí los marroquíes no te detienen, aunque es muy difícil llegar porque hay bastante seguridad, pero una vez en el agua si los españoles te interceptan no te dan a los marroquíes de nuevo como hacían antes”, declara un guineano. Han pasado toda la noche en la comisaría de Tetuán. Algunos se quejan del trato recibido: “me han empujado y se han ensañado dando golpes con la porra, no entiendo cómo puede hacer eso un musulmán recién terminado el mes de Ramadán”, se queja un ciudadano maliense.

Dicen que lo volverán a intentar porque la situación en Marruecos y en sus países no mejora y que no le ven ninguna otra salida a sus vidas, aunque son conscientes que en Europa la crisis no permite que encuentren trabajo fácilmente. “Cuando has salido de tu país tienes que ir hacia adelante, volver atrás muchas veces supone una estigmatización, un fracaso.”

Numerosas organizaciones han denunciado los procedimientos de devolución entre ambos países, respecto a ciudadanos procedentes de estados terceros, y que se basan en el acuerdo de buena vecindad de 1992 y en otros encuentros bilaterales. Las quejas de las asociaciones y entidades como el Defensor del Pueblo o ACNUR, ponían de manifiesto que ambos países sitúan sus acuerdos bilaterales por encima de convenciones internacionales y  leyes estatales, lo que provoca un aumento importante de la vulneración de derechos humanos en las fronteras de Ceuta y Melilla.

Aunque ambos países no varían sus políticas por las recomendaciones internacionales, sino por un juego de tira y afloja donde hay intereses económicos importantes.

“Ibamos en la zódiac. Podíamos ver los coches y creo que hasta un autobús. Estábamos ahí, al lado de Ceuta, a punto de llegar a la costa cuando nos interceptó la Marina Real marroquí. Pensábamos que vendría a buscarnos la Cruz Roja o la Guardia Civil como había pasado todos estos meses, pero era la Marina. Les suplicamos una y otra vez que nos dejaran, pero nos explicaron que no podían, que ahora los españoles habían acordado con Marruecos que no entrase nadie y que era lo que pasaba ahora. Teníamos a una mujer mayor en la embarcación que lloraba mucho, con la tensión muy alta y ahora está en Oujda porque la enviaron a Argelia. No hemos tenido suerte, tendremos que esperar a ver si esto cambia, lo que cuenta aquí es la suerte”, nos cuenta J.S.

Usando lanchas pequeñas compradas en grandes supermercados, ataviados con flotadores, colchonetas y chalecos, inmigrantes de distintos países de África se lanzan al mar huyendo de situaciones varias que van desde el hambre a la persecución. Pero también hay que mencionar que dentro de este flujo hay un porcentaje alto de personas cuyo fin será la explotación en el estado español u otros países europeos, siendo más importante la cifra de mujeres destinadas a la prostitución, pero también otros migrantes que van encaminados al mercado laboral en situación de explotación.

“Las mujeres pagan mucho dinero, bueno no ellas, lo paga la red. Así también se aseguran llegar al agua, que sea más fácil entrar, vamos. Pero son mujeres que van luego a la prostitución, ya sabes al negocio. Es la única salida que tienen. El otro día había varias que eran niñas, vamos que eran muy pequeñas y ya embarazadas y todo”, declara un inmigrante camerunés.

El lunes doce fue el último intento de entrada en grupo a Ceuta, primero a través de la frontera terrestre y después a nado, con el resultado de más de veinte inmigrantes que lograron llegar a territorio ceutí.

Las fronteras y los derechos humanos se debaten en las alturas de los intereses políticos, y se luchan cada día, al caer la noche.

(6) Comentarios

  1. [...] Al compás de los acuerdos bilaterales [...]

  2. Alberto Gutiérrez

    Desde Nouakchott (Mauritania), gracias una vez màs, Helena, por narrarnos la realidad cruel de las personas africanas en trànsito. Conocemos las barbaridades de nuestras autoridades en la frontera, el apoyo de las mismas al FRONTEX, la presencia de la Guardia Civil en Nouadibou, las expulsiones a la No Man’s Land legitimadas por una Cruz Roja Mauritana corrupta,… Gracias y a seguir apoyando y luchando por los derechos de todas.

  3. Helena Maleno

    Gracias a tí Alberto,,, donde estás no debe ser nada fácil luchar por los derechos humanos. Mucho ánimo!!!

  4. Leila

    Qué dolor, Helena… gracias por contárnoslo, incansable

  5. [...] Al compás de los recuerdos bilaterales pandoras.periodismohumano.com/2011/09/15/al-compas-de-los…  por amainamida hace nada [...]

  6. laura

    Es la lucha diaria por sobrevivir. Que injusta y dolorosa es la vida de los mas necesitados.

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