Pandoras Invisibles

  • Caravanas de coches apoyadas por el mazjden recorren las ciudades de Marruecos pidiendo a los “súbditos” del reino su participación en las elecciones del próximo 25 de noviembre.
  • A la vez, manifestaciones lideradas por el movimiento 20 de Febrero piden el boicot.
  • Las legislativas marroquíes han estado marcadas  por ambas iniciativas, enviando a un segundo plano los programas electorales de los partidos políticos.

Son las primeras legislativas tras la reforma que la monarquía alaouita impulsó en septiembre pasado, presionada por las protestas en las calles.

Considerado como un segundo referéndum a los cambios presentados por el Régimen, la tasa de participación es uno de los puntos que el sistema considera vitales. De hecho, es la primera vez que los marroquíes podrán votar presentando su carnet de identidad.

El nuevo Parlamento que salga de estas elecciones contará con 395 representantes, setenta más que en la anterior convocatoria, dejando en principio las nuevas setenta sillas a jóvenes y mujeres.

En las últimas elecciones, de los 13 millones de registrados en las listas electorales sólo acudieron a votar el 37%. A esto habría que añadir la consideración de que las personas en edad de votar en Marruecos ascienden a veinticuatro millones. Más de once millones no votarán al no estar en los registros electorales.

Entre los votantes, destaca el perfil de los jóvenes ya que 50% de los inscritos tienen menos de 35 años. Estos jóvenes presentan una tasa de desempleo de más del 30% y están cansados de los altos niveles de corrupción.

Imagen de previsualización de YouTube Imagen de previsualización de YouTube

El apoyo a la abstención o el boicot a las elecciones está liderada por el movimiento 20 de febrero, con el apoyo de Al-Adl wa´l Ihsan (Justicia y Caridad), Vía Democrática, PADS (Partido de la Vanguardia Democrática y Socialista) y PSU (Partido Socialista Unificado).

Human Rights Watch denuncia en un comunicado de fecha 23 de noviembre que alrededor de 100 personas han sido detenidas desde el 20 de octubre por cuestiones relacionadas con la campaña de boicot a la convocatoria del 25 de noviembre.

Imagen de previsualización de YouTube

Otro de los elementos que ha marcado la invisible campaña electoral ha sido la convicción de que el PJD, islamistas moderados, ganarán las elecciones.Dentro de sus filas esperan obtener unos 70 diputados y pasar a ser la primera fuerza política del país. La victoria de Ennadha en Túnez les ha hecho soñar con la posibilidad de gobernar, aupados por su trabajo en los barrios deprimidos y la fama de honestidad de sus candidatos. En 2007 alcanzaron los 47 diputados, convirtiéndose en segunda fuerza política después del Istiqlal, teniendo en cuenta que el reparto de las circunscripciones le afectó respecto a la representación, que podría haber sido mucho mayor. Sus opositores también les han otorgado como posibles ganadores y se han conformado en una Coalición por la Democracia para hacer frente a la “marea islamista”. Están presentes en dicha Coalición, el PAM (Partido Autenticidad y Modernidad), MP (Movimiento Popular), UC (Unión Constitucional), RNI (Asamblea Nacional de Independientes), que suman el 48% de representación en el Parlamento saliente.

El día de las elecciones se presenta también con la posibilidad de movilizaciones sociales y con la sombra alargada del fraude electoral, como ya denunciaron los movimientos sociales respecto al referéndum.