Pandoras Invisibles

El movimiento forma parte intrínseca del ser humano y  la libre circulación es uno de los derechos fundamentales nacidos del espíritu de supervivencia.

“Moverse es algo natural para nuestra etnia. Ni siquiera durante la colonización francesa dejamos de movernos buscando espacios mejores. Hemos recorrido desiertos una y otra vez. Buscábamos sal, agua, ganado. Después volvimos a movernos hacia el trabajo en las plantaciones. El movimiento forma parte de la costumbre. Mi sobrino viajaba buscando algo mejor, también decía que buscando libertad”, declara un familiar de uno de los desaparecidos en el Mar de Alborán.

El 29 de agosto sobre mediodía recibo una llamada. Al otro lado del teléfono una persona me informa que el 28 sobre las diez de la noche hora española,  una zódiac con 37 personas, entre ellas cuatro mujeres, había salido desde las costas próximas a Alhouceimas con destino a Andalucía.

Tres días después y con un dispositivo de rescate que ha buscado exhaustivamente en zona española y  marroquí, nada se sabe de los desaparecidos.

La mayoría de ellos procedían de Costa de Marfil y viajaban con su estatuto de refugiado envuelto en plástico para protegerlo del mar.

Otros provenían de Mali y Guinea. Uno de ellos era enfermero y dejaba su dossier de notas a buen recaudo con las instrucciones de enviárselo cuando estuviese en España.

Dos de las cuatro mujeres estaban embarazadas y harían dieciocho años en los próximos meses.

Un día antes, 57 inmigrantes subsaharianos y de Bangladesh estuvieron a punto de ahogarse cuando la zodiac había zozobrado. Fueron rescatados por dos barcos, que les encontraron sobre la embarcación que ya se había dado la vuelta. Algunos se hallaban con el agua al cuello y el resto comenzaban a sumergirse mientras la patera se hundía rápidamente. Ellos tuvieron suerte y su vida se salvó por minutos.

Del grupo, 10 fueron trasladados a Melilla y 47 a Alhuceimas, desde donde sufrieron inmediatamente una deportación al desierto.

El dolor y la incertidumbre son los efectos directos de la tragedia sobre los familiares y amigos.

El miedo y la pesadumbre son los efectos colaterales que se extienden a toda la comunidad migrante.

Al shock que se produce tras un drama como éste hay que unir el recrudecimiento de las medidas represivas tras la visita de Rubalcaba a territorio marroquí.

Veinticuatro personas fueron detenidas el  lunes 30 en los barrios de Mesnana y Aouama, en Tánger. La madrugada del martes 31 todo el grupo era trasladado  a Oujda para su deportación.

Lo más sangrante es que entre ellos se encuentran seis mujeres con sus bebés, una de ellas con gemelos de seis meses de edad y tres chicas embarazadas, dos de ellas menores.

Allí, en la ciudad fronteriza con Argelia, se reunirán con los detenidos de las redadas de esa misma fecha.

“Es la primera vez que algo así pasa en Oujda. La policía iba casa por casa buscando inmigrantes. Hasta ahora sólo los buscaban en la Facultad o bien en el campo. En mi casa han tocado a la puerta y mi casero les ha dicho que yo tenía los papeles en regla y que me dejasen tranquilo”, declara S. procedente de Costa de Marfil.

El domingo 29 más de cien inmigrantes habían sido detenidos en Ouja en una operación cuyo objetivo fue el campus universitario, los bosques colindantes a la ciudad y los refugios próximos a la frontera con Argelia.

“Los testimonios de los migrantes que han conseguido volver a Oujda el lunes después de un juego de ping-pong entre los militares marroquíes y argelinos, declaran haber sufrido una violencia y brutalidad desmesurada en su detención. Los testimonios hablan también de la utilización de perros policías, de cámaras y fotos para documentar la operación… las autoridades marroquíes han decidido, bajo mandato europeo, que las huellas digitales sean obligatorias y consten junto a la imagen de los inmigrantes… la base de datos Eurodac, que contendrá las huellas de los migrantes y será la prueba, si los migrantes desembarcan a Europa, para enviarlos automáticamente a Marruecos”, declara en un comunicado la organización marroquí ABCDS.

Asistimos de nuevo al mercadeo de la subcontratación del control fronterizo. Gadafi, con su habitual falta de pudor, sacaba los colores a nuestras cacareadas democracias y llamaba a las cosas por su nombre.

“Libia, con el apoyo de Italia, exige a Europa al menos 5.000 millones de euros anuales… Es en interés de Europa, porque si no, mañana, el avance de inmigrantes podría convertirla en África, en un nuevo continente negro”, dijo Gadafi.

Paguen religiosamente y haremos su trabajo sucio es, en resumen, lo que el líder libio declaró en Roma. Otros países del Norte de África no son tan expresivos pero juegan al mismo juego con Europa.

¿Es moral, legal y justo pagar cuando sabemos que con nuestro dinero se violan los derechos humanos?

El tráfico de armas, de drogas y la trata de personas son los tres grandes negocios que no dejan de transitar por nuestras fronteras. Los que más dinero dan y los que más se refuerzan día a día paradójicamente. La militarización y la externalización han fortalecido el poder de las redes de trata para explotación sexual.

Cuando nuestros estados hacen hincapié en frenar la libertad de circulación, en las avalanchas, en el miedo al mestizaje, los ciudadanos olvidamos que las fronteras no son más que un gran business del que se benefician los de siempre.

Cada cruce, cada movimiento migratorio, cada desaparecido es también una visibilización de un sistema injusto, torpe y asesino.

El sábado cinco de septiembre una patera era localizada casi en aguas argelinas. Eran los desaparecidos. Treinta y cuatro habían sobrevivido tras ocho días a la deriva. Tres habían muerto y sus cuerpos lanzados al mar. Al límite de sus fuerzas, sin comer ni beber agua, resistieron sostenidos de lejos por las solidaridad y las súplicas de familiares y amigos.


Se diría que todos los resortes de nuestro sistema de protección funcionarían y la Princesa recibiría la asistencia médica, social, legal y psicológica necesaria para proteger sus derechos fundamentales como persona.
Es lo que está escrito en nuestras leyes y reglamentos, para lo que hay liberados fondos económicos públicos y de organizaciones sociales.
A. M. es una Princesa de diecisiete años y algunos meses, que procedente de la no tan lejana frontera de Argelia llegó al estado español el mes pasado.
En este lado del mar A.M. vivía con terror desde los catorce años, cuando su vida comenzó a ser la explotación sexual. Así recorrió desde Nigeria hasta Marruecos.
Ha tenido dos patrones.
Con uno ya había sufrido un aborto, en su segundo embarazo fue vendida a otro y éste último la hizo abortar para volver a embarazarla él mismo.
En este tercer embarazo perdió al feto de forma natural.
Así, la mochila con la que esta Princesa (que ya es vuestra) llegó a las costas españolas el mes pasado viene repleta de violaciones de derechos.
Seguro que esto lo intuyó la asistenta de Cruz Roja que le dio la primera acogida.
Pero pasó desapercibido para la Policía Nacional que procedió a incoarle un expediente de expulsión y decidió su traslado a un CIE (CENTRO INTERNAMIENTO DE EXTRANJEROS).
Según el Plan Nacional Contra la Trata, sólo las fuerzas de seguridad podrían identificar a víctimas de trata como nuestra Princesa.
En otros estados no sucede así y la colaboración con organizaciones sociales en los procesos de identificación permite el rescate de muchas más víctimas que la sola intervención policial.
También, las pruebas efectuadas dieron a nuestra Princesa una edad de 18 años.
La mayoría de las Princesas se declaran mayores de edad para no entrar en sistemas de protección. Pero para otras tampoco las pruebas de edad solucionan mucho, en la mayoría de las ocasiones también nuestros servicios las declaran mayores de edad.
Lamentablemente nuestra Princesa no puede hablar, el terror se lo impide. El desconocimiento y el miedo a los uniformes (tres veces fue violada por fuerzas de seguridad, la última a punto de intentar cruzar el mar) hacen el resto.
No ha querido expresarse ante la abogada, tal vez porque un CIE no sea el mejor espacio para la reflexión de una víctima de trata y porque cuatro años de esclavitud sexual no pueden contarse en una entrevista realizada en un centro cerrado.
Así lo reconoce Women´s Link Worldwide que ha presentado un escrito para solicitar el Período de Restablecimiento y Reflexión, entendiendo que hay indicios de trata en el caso de A.M.
El Convenio del Consejo de Europa en su artículo 13 indica que cuando existan motivos razonables para creer que una persona es víctima de trata se le deberá reconocer un período de restablecimiento y reflexión de al menos treinta días.
Así, la indefensión de nuestras Princesas, continúa en el estado español, donde se las reconoce como prostitutas o como inmigrantes indocumentadas, pero donde es difícil, largo y tortuoso el reconocimiento como víctimas de trata.
Desde las administraciones, la sociedad civil e incluso los medios de comunicación los mensajes confunden los tres términos: inmigración, prostitución y trata.
La definición de trata aparece en el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, adoptado en diciembre del año 2000. El artículo 3 del Protocolo establece que “Por trata de personas se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión, recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos”.
Los Estados tienen la obligación de proteger los derechos de las mujeres que han sido objeto de trata con fines de explotación y que se encuentran fuera de su país de origen. Los derechos que se violan cuando las mujeres son víctimas de trata -así como la obligación asociada de los Estados de proteger estos derechos- están presentes en numerosos tratados internacionales de derechos humanos, todos los cuales han sido firmados por España, declara Women´s Link Worldwide.
A. M. nuestra Princesa, está actualmente en un CIE, siguiendo los procesos legales de un inmigrante irregular.
Si su situación es alarmante es sólo un ejemplo de otras realidades igualmente injustas.
Hemos visto recientemente el desmantelamiento de una red de trata con fines de explotación sexual de Princesas procedentes de Brasil en la llamada operación carioca.
El tratamiento mediático es cuanto menos vergonzoso, ellos hablan de “trama de prostitución”, confundiéndolo con la trata. Así, a las víctimas se las califica todo el tiempo de prostitutas y meretrices y se habla de colaboración con las fuerzas de seguridad y la posterior expulsión de las víctimas.
En este caso también hay detenidos e imputados de las Fuerzas de Seguridad del Estado. La Guardia Civil incluso se quejaba del operativo policial que se había usado, pero hay que recordar que la trata de seres humanos es el tercer negocio más lucrativo junto con el tráfico de armas y el de drogas.
Estamos hablando de redes criminales transnacionales que operan en países de origen de las víctimas, en los de tránsito y también en destino.
Muchas de las princesas hablan en sus declaraciones de colaboración de fuerzas de seguridad con los tratantes.
A todos ellos nuestro código penal no permite imputarles un delito de trata, puesto que aún no está contemplado en nuestras leyes.
La Reforma del Código Penal del 29 de abril de 201, en su artículo 177 bis sí que contempla el delito de trata, pero aún está pendiente de aprobarse en el senado.
Aun queda mucho por hacer y lo primero debe ser liberar a A.M. del Centro de Internamiento y restituirle sus derechos.
Porque si A.M. llegara a ser deportada a su país, volvería de nuevo a recorrer el infierno con la red de trata. Como decía uno de los tratantes “si las repatrían no pasa nada porque traerlas de nuevo aumenta la deuda, a nosotros no nos perjudica”.


Oujda y Víctor

Oujda es la capital de la Región Oriental de Marruecos. A catorce kilómetros de Argelia en su punto más corto respecto a la frontera.

Una meseta semidesértica, con inviernos donde se dan muertes por frío y veranos calurosísimos.

Viven del contrabando con Argelia, todo es objeto de mercado en esa frontera. El contrabando es bien visto, es riqueza  e incluso algunos lamentan que los productos chinos que son tan baratos puedan ser el final de los intercambios con el vecino argelino.

Y es que, a pesar de los conflictos entre los dos países, los oujdíes apoyarán a Argelia en este mundial y para ello el gobernador les ha prometido una pantalla gigante en una de las nuevas y modernas plazas de la ciudad.

La mayoría en España conocemos Oujda por ser el lugar mayoritario de entrada de migrantes subsaharianos en Marruecos y también por ser la zona donde las autoridades alaouitas efectúan la mayoría de sus deportaciones.

Los “africanos” no sólo viven en el campus universitario de Oujda, también están dispersos en diversos asentamientos en la frontera que ellos llaman tranquilos, algunos estables y otros móviles. Los migrantes dicen que en el campus están protegidos por la solidaridad de los estudiantes de la universidad  y cuentan historias, entre realidad y leyenda urbana, de cómo en medio de las redadas los universitarios vuelcan furgonetas de la policía para defender a sus hermanos migrantes.

Víctor sobrevive en esa frontera, es congoleño y tiene nueve años. Su casa está en un tranquilo estable, es una chabola, un ghetto (como lo llaman ellos) de plástico y ramas en medio de un bosquejo de pinos.

Ahí está su madre que salió huyendo de la violencia en la región de Kivu y tres hermanos más pequeños que él. La última niña era gemela de otra, que murió durante el parto, porque la asistencia médica no pudo llegar a tiempo.

Los inmigrantes tienen miedo a acceder por si mismos al hospital público de Oujda y  cualquier caso tiene que ser enviado a través de ONGs que están desbordadas por la situación.

Tiene Víctor unos ojos tremendamente grandes, es delgado, no va al colegio y sus días transcurren entre las necesidades y la violencia.

No dejo de mirarle porque por primera vez tras el 2008 le pongo cara. Víctor pasó a nado a Ceuta y fue devuelto a Marruecos, perdiéndole la pista en la segunda deportación que sufrió a Argelia.

Queja interpuesta al defensor del pueblo (PDF) por hechos acaecidos el 14 de octubre de 2008.

Que el día martes a las 19 horas marroquíes (21 horas españa), sobre la hora de la llamada al rezo de ruptura del ramadán, … (varón mayor de edad, de nacionalidad congoleña) y … (congoleño de siete años) entraron en el mar en la zona marroquí de castillejo para alcanzar la costa de ceuta y su objetivo era pedir asilo en tierras españolas.

Un familiar del pequeño… me avisa por teléfono de esta situación. Inmediatamente y ante la corta edad del pequeño y la peligrosidad del mar me pongo en contacto con el 112 a través de mi teléfono español … y aviso de estos efectos. El primer 112 que recoge la llamada es andalucía y me pasan al 112 de ceuta. El 112 de ceuta avisa que va a poner en conocimiento los datos a la guardia civil.

Momentos después recibo una llamada de la guardia civil de ceuta desde un número que comienza por 956. El que se identifica como un agente de la guardia civil me hace una serie de preguntas y me identifico. El guardia civil me informa que por el momento no hay nadie en el agua porque las cámaras térmicas no detectan a nadie y que tienen un parte de sus compañeros de que han encontrado dos subsaharianos en el agua pero que éstos ya han sido devueltos a marruecos.

Al día siguiente, miércoles a la mañana, recibo otra llamada desde un número oculto a mi teléfono español. otro hombre que se identifica como agente de la guardia civil me dice que me llama para verificar la llamada que hice ayer y me pregunta por el estado de salud del menor, le informo que el menor está detenido en la comisaría de castillejo, me vuelve a insistir sobre su estado de salud y cuándo le digo que parece que el menor fue devuelto por la guardia civil me dice que él no está al tanto y que me agradece que les avise porque el agua es muy peligrosa.

A  las siete de la tarde hora marroquí de miércoles 24 recibo una llamada del adulto que acompañaba al menor y que se identifica como … Me confirma que están en comisaría en tetuán y que esperan un autobús que les enviará a oujda para ser deportados a la frontera de argelia. Le pregunto por el niño y me dice que está durmiendo, que se encuentra muy cansado.

Está nervioso le hago algunas preguntas y me dice de forma apresurada que pasaron dos horas en el barco de la guardia civil, que había un guardia civil que hablaba bien francés y que quería llevar al menor, que tenía un shock térmico, al hospital, pero que el jefe de este guardia civil no les dejó. Que incluso le dijeron que le deportarían a él pero que no al menor. En ese momento la conversación se corta.

Qsta mañana, jueves 26, sobre las nueve hora marroquí, he hecho una nueva llamada al teléfono con el que ayer comuniqué con … He podido hablar y tomar nota de su relato. He aquí lo que me ha contado:

“Entramos al agua sobre las siete hora marroquí, cuando el imán llama al rezo para la ruptura del ayuno. Hemos nadado sobre 30 minutos desde la playa de castillejo y he pasado la barrera que entra al agua. En este momento nos ha recuperado una lancha de la guardia civil con tres guardias a bordo. Uno de ellos hablaba bien francés y era muy cortés.Eel que hablaba francés dice que va a tomarnos unas fotos para mostrárselas a su jefe. Nos hace fotos con la cámara digital. Me declaro congoleño y pido asilo.El niño tiene mucho frío y el guardia que habla francés dice que va a llamar a su jefe para llevar al niño al hospital. Le llama por teléfono varias vece y discuten, yo entiendo algunas palabras de español y después él me traduce y me dice que su jefe no acepta llevar al niño al hospital y que nos tienen que devolver a marruecos. El agente discute con su jefe. Estamos al menos dos horas en el barco. Yo me siento preocupado por la salud del niño.

El barco se acerca a la zona marroquí y en principio la policía marroquí no quiere aceptar al niño. Les dice a los agentes que tienen que llevar al niño al médico, pero tras varias discusiones me empujan a la arena y me entregan al niño. Nos llevan a comisaría a castillejo y trasladan al niño al hospital. Ahora nos envían deportados a oujda. Pedí asilo en reiteradas ocasiones, también dije que se llevaran al niño, que yo no era su responsable y que tenía miedo por lo que le pudiese pasar en marruecos, pero el jefe de ceuta no lo aceptó”.

Hablo con el niño por teléfono y me dice que tiene miedo.

Contestación a la queja del defensor del Pueblo con fecha 17 de noviembre de 2008

Estimada señora:

De conformidad con lo previsto en el artículo 18.1 de la Ley Orgánica 3/1981, de 6 de abril, del Defensor del Pueblo, se ha recibido el preceptivo informe solicitado por esta Institución a la Comandancia de la Guardia Civil en Ceuta, en el que, entre otras, se contienen las siguientes precisiones:

“Con relación a la supuesta solicitud de asilo, por parte del adulto rescatado en las aguas marroquíes, hemos de afirmar categóricamente que es incierta, ya que no existió tal solicitud. No obstante, de haberse realizado, al estar en aguas jurisdiccionales de Marruecos, correspondería atender tal solicitud al Consulado español en dicho país, lugar donde según la Ley corresponde su presentación (la Guardia Civil se encontraba en aguas marroquíes a los efectos de realizar un salvamento -servicio humanitario-).

Con relación a las supuestas fotografías que afirman que se les hicieron, hemos de decirle que, en el caso que nos ocupa, no se realizaron; no obstante, hemos de suponer que si no existe negativa por parte de los interceptados, hecho del que no se hace referencia, y siempre con fines policiales (identificación posterior en su caso, comprobación de su estado físico, determinación del lugar de interceptación, etc.) en principio no parece contravenir norma alguna y mucho menos atentar contra los derechos de las personas; otro caso sería el uso que se hiciera de las mismas, en caso de existir.

Con independencia de lo anterior, le significo que, de la conversación mantenida por el patrón de la embarcación con el adulto interceptado, éste afirmó ser el padre de menor que le acompañaba, circunstancia que igualmente recoge el diario El Faro de Ceuta en su edición del 14 de octubre actual. No parece de recibo que un adulto ponga en grave riesgo la vida de su hijo, con independencia del fin que ambicione, y al no lograrlo, pretenda derivar su responsabilidad hacia unas Fuerzas de Seguridad, que sólo hacen cumplir con sus obligaciones”.

Por todo lo anterior, se ha resuelto dar traslado de los hechos a la Fiscalía General del Estado para su conocimiento, así como a otros organismos de la Administración, solicitando la remisión de informes complementarios, de cuyo resultado se le dará traslado.

Estos fueron los documentos de lo que pasó en 2008 y frente a mí está Víctor que habla poco.

Le digo: “En España eres muy conocido”.

Entonces me mira con una sonrisa tímida y sincera.

“Eres muy valiente”, vuelvo a decirle.

Entonces se pone completamente derecho para mostrar su orgullo de poder soportar todas esas situaciones.

“Pero no le hables de la guardia de Ceuta, porque no lo soporta”, dice su madre.

Entonces retira la mirada y comienza a molestar a unas hormigas que hay en el suelo.

Al marcharnos veo que no me pierde de vista, así que le digo: ¿Qué quieres?.

Víctor responde: Por favor quiero una bicicleta.


Érase una vez, en un país no tan lejano llamado Argelia, un castillo lleno de princesas.
Las había de todas las edades y tamaños.

Un buen día paseando por aquel desierto encontramos el castillo, una gran fortaleza donde más de cien princesas vivían.
Todas tenían un dueño, unos príncipes llamados PATRONES que las “protegían”.
Los “caballeros andantes” se acercaban al castillo a comprar princesas.

“Cuestan 300 euros por seis meses. La compro y vive conmigo como si fuese mi mujer, me cocina, me lava, me hace compañía y claro, también sexo. Después la devuelvo. Si tengo dinero me compro otra”, Amine venía desde el lejano país de Mali y compraba princesas para no estar solo.

“Si quieres una chica son 300 euros por seis meses. Vive contigo como si fuese tu mujer, te cocina, te lava, te hace compañía y claro, también sexo. Después me la devuelves. Si tienes dinero la vuelves a comprar o si no se la vendo a otro”, John venía desde el lejano país de Nigeria y vendía princesas para hacer negocio.

“Si me quieres mi patrón me vende a 300 euros por seis meses. Vivo contigo como si fuese tu mujer, te cocino, te lavo, te hago compañía, me dejo violar, me dejo pegar. Después me devuelves. Si tienes dinero me vuelves a comprar o si no me comprará otro”, Beauty venía desde el lejano país de Nigeria y era una preciosa princesa en venta.

Decía una antigua leyenda que hacía siglos que en el mundo se compraban princesas. El sistema de compraventa se encargaban de mantenerlo unos viejos brujos llamados DESIGUALDAD SOCIAL, POBREZA Y FRONTERAS.
Los tres trabajaban muy bien juntos y se jactaban de haber diseñado un mundo casi perfecto donde cada uno ocupa el lugar que le corresponde.

Pero un buen día una de las princesas había sido devuelta embarazada a su PATRÓN. El caballero andante había consumido el tiempo de su compra.

“Me dejan venir a dormir algunas veces con ella. No puedo comprarla de nuevo pero me gustaría llevarme a mi hijo cuando dé a luz”, Lamine venía desde el lejano país de Mali y tenía previsto cruzar un ancho mar que le llevase al paraíso.

“Le dejamos venir a dormir algunas veces con ella. Ahora embarazada es muy difícil venderla. Debería haber abortado pero con cuatro meses de preñado podría morirse como le pasó a otra el año pasado. Realmente el niño me pertenece cuando nazca, si hubiese nacido cuando estaba comprada sería diferente, ahora también es mío, como ella”, William venía desde el lejano país de Nigeria y tenía previsto vender al hijo de nuestra princesa.

“Viene a dormir algunas veces conmigo. Me compró y me dejó embarazada. No quería abortar porque nos dan veinte pastillas y después tenemos que apretar y nos morimos de dolor, aquí no hay doctores. Ponemos lo que sale en una bolsa de plástico y se tira, a veces los perros juegan con ella. Algunas veces nuestro patrón nos explica que nos embaraza el demonio y hay que expulsarlo del cuerpo. No quería abortar porque tengo miedo. No sé si tengo un niño o un demonio, pero no es mío. No sé si es de Lamine o si pertenece a William”, Esther es una pequeña princesa de quince años embarazada de seis meses.
Las princesas de aquel castillo sueñan viajar a otros países allende de los mares donde una princesa dicen que tiene un valor incalculable.

“Algún día estaré en otro sitio, pagaré mi deuda y seré libre. Allí seré mi propio patrón”, Tina es una princesa abandonada por enfermedad que ya no puede ser vendida.

Después de abandonar el castillo recuerdo que he visto princesas como éstas en otros sitios, en Almería, Villaverde, Ramblas de Barcelona…
Allí se venden 15 minutos de princesa a 10 euros.

Así que colorín colorado este cuento no se ha acabado.

Dicen que los cuentos sirven para pensar y transmitir valores. Creo, que a veces, cuando la realidad es tremendamente horrible, los cuentos nos permiten expresar cosas que no tendríamos la valentía de decir de otra manera. Perdonad mi cobardía.