Pandoras Invisibles

El 24 de mayo pudimos hablar con Jean Jacques, que esperaba en el corredor de la muerte de una cárcel Libia.

Pudimos escuchar y contar su historia en la que pedía justicia.

Seis días después, el treinta de mayo, es posible que muriese ejecutado junto a otras 17 personas en Benghazi. No se ha divulgado las identidades de los asesinados pero los rumores de que estuviese en el grupo han llegado al norte de Camerún donde vive su madre.

La noticia se conoció a través de la propia prensa libia.

JJ siempre defendió su inocencia, condenado a muerte por estar en el lugar equivocado y por tener un juicio a todas luces injusto.

Su madre dice que JJ salió a buscar una vida mejor, que sobrevivió al infierno del desierto pero no a la justicia libia.

Amnistía Internacional en su informe Libya of Tomorrow’: What Hope for Human Rights? denuncia que “la pena de muerte sigue aplicándose en Libia sobre todo con ciudadanos extranjeros. Los delitos que pueden merecer esta condena van desde el asesinato hasta el ejercicio de la libertad de expresión”.

En el mismo informe Amnistía destaca que en mayo de 2009 había 506 personas condenadas a muerte, el 50 por ciento extranjeros.

Hay una prisión bajo tierra, algunos van allí después de ser detenidos por intentar pasar a Italia. Tenía a un amigo que compartíamos habitación, y un día fue a tentar su suerte. Yo creía que estaba en Italia y un año y tres meses después apareció de nuevo. Estaba destrozado. Le habían dejado pudrirse en aquella prisión casi sin luz, sin juicio. En las prisiones Libias te dejan morir, es dios el único que puede salvarte”, Adama pasó años en Libia, perdió el contacto con muchos de sus amigos en la última deportación a la frontera con Níger hace unos meses.

El Parlamento Europeo en una resolución dictada el diecisiete de junio,  manifestaba una fuerte preocupación por la suerte de los emigrantes bloqueados en Libia, recordando:

“Que el artículo 19 párrafo 2 de la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea prohíbe todo alejamiento, expulsión o extradición hacia un Estado donde existe un riesgo serio de que la persona pueda sufrir  pena de muerte,  tortura o a  otras penas o tratos inhumanos o degradantes”.

Además pedía el Parlamento “a los estados miembros que deporten migrantes hacia Libia, en cooperación con el Frontex, que pongan fin inmediatamente a estas operaciones porque existe grave riesgo de que la persona sea sometida a la pena de muerte, a la tortura o a otras penas o tratos inhumanos o degradantes”.

La Europa de las libertades no se atreve a enfadar a su socio africano. Les une la política de control de fronteras y la ejecución del Sistema Frontex, otra gran máquina de condenas a muerte. Así que Italia y los demás países han hecho caso omiso de la resolución del Parlamento.

El treinta de junio saltó de nuevo la alarma, Fortress Europe, Melting Pot y la ASGI (Associazione Per gli Studi Giuridici Immigrazione) denunciaban la deportación de 250 personas de origen Eritreo trasladadas desde el campo de detención de Misratah hasta Al Braq, a unos 80 kilómetros de Sebah.

Los Eritreos, demandantes de asilo, se negaron a ser identificados por un responsable de su país. Esto les costó su traslado en camiones “contenedores” .

Thomas Hammarberg, Consejero de derechos humanos del Consejo de Europa ha pedido a Italia que investigue la situación de los detenidos Eritreos.

“Nos deportan en camiones como si fuésemos mercancía. Dentro hace un calor insoportable porque el material de las paredes del contenedor arde, tienen  unas pequeñas ventanas para la respiración y  el interior del camión se convierte en un horno, después te abandonan en el desierto con un bidón de agua, muchos mueren, otros si tenemos algo de dinero podemos estar a merced de los pasadores que esperan para rescatarte por una módica cantidad. Ver muertos para nosotros es lo normal”, declara un ghaniense desde Agadez.

El maltrato de los migrantes en Libia es generalizado y no discrimina a menores, mujeres embarazadas, víctimas de trata, demandantes de asilo o enfermos.

Todos ven violados sistemáticamente los derechos humanos.

Jennifer llegó a Oujda hace cuatro días procedente de Libia. Es víctima de trata y ha pasado seis meses siendo explotada sexualmente en Trípoli. De Libia a la frontera de Marruecos las redes la han trasladado en una semana.

Después de que fuese deportada al desierto fue rescatada por la propia red que la explotaba.

Paradójicamente Jennifer ha tenido suerte de ser víctima de trata, los que la acompañaban en su deportación murieron en su mayoría.

“En Trípoli vivíamos encerradas en casas, por la noche nos sacaban y nos repartían por casas de hombres árabes y negros donde nos violaban toda la noche, te obligaban a acostarte con ellos. Por la mañana te devolvían a la casa para descansar”, declara Jennifer embarazada de uno de sus violadores.

Desde varias páginas web se llama a la movilización internacional por los migrantes deportados en el desierto Libio, pidiéndose:

-          Libertad y derecho de asilo para los 250 exiliados deportados.

-          Finalización de la violencia de la policía Libia contra los migrantes.

-          Modificaciones de los acuerdos entre Italia y Libia y finalización de las políticas de deportaciones a terceros países.

Podeis expresar vuestra repulsa hacia la violación de derechos en Libia desde las siguientes páginas:

http://www.migreurop.org/article1738.html

http://www.migreurop.org/article1737.html

http://www.meltingpot.org/articolo15683.html