Pandoras Invisibles

Impresionante capacidad de análisis político, serenidad y una ecuanimidad pasmosa, es lo que me transmite Amin Allal cuando hablamos por teléfono.

Forma parte de ese movimiento social que ha logrado derrocar a un dictador en Túnez.

Es politólogo, investigador, y en la actualidad profesor en la universidad de Niza.

Ahora está en la Medina de la capital tunecina y dice que durante toda la mañana del sábado, se siguen escuchando los helicópteros y los tiros.

Tunisia está tomada por la armada que para los vehículos, controla la seguridad y las calles principales están vacías.

Hoy será un día donde no hay movilizaciones anunciadas, aunque dentro de unas horas él espera salir a la calle.

Dice que es una situación de transición donde nadie sabe por el momento qué pasará o qué está pasando realmente a gran escala.

En el último discurso de Ben Alí, el dictador saliente, anunció la eliminación de toda la censura, y parece, que por el momento, internet funciona con una normalidad que nunca tuvo desde hacía 23 años.

Pero las promesas del Presidente no fueron suficientes para el pueblo tunecino, que ayer salió a manifestarse por la Avenida principal de la capital, consiguiendo llegar al Ministerio del Interior.

Cuenta Amin que el partido en el poder intentó controlar la manifestación a través de sus simpatizantes, pero que le fue imposible.

A las once de la mañana del día de ayer más de cien mil personas rompieron todos los cordones gritando eslóganes comunes contra Ben-Alí, su familia política y la corrupción del poder.

La movilización popular fuera del paraguas de cualquier partido político o sindicato se hacía latente. Amin explica cómo durante tres horas y media la gente se manifestó pacíficamente sin ninguna provocación hasta que la policía intentó dispersarles con gases lacrimógenos y ahí se produjeron los primeros escarceos.

Hablamos sobre los pillajes y me dice que la mayoría están dirigidos contra las grandes superficies que pertenecen a la familia del dictador. Tienen la mayoría de los robos un trasfondo de lucha.

En los barrios más populares los miembros del partido en el poder son los que comandan los ataques a los pequeños comercios y se encuentran con la laxitud de la policía, que les deja hacer. Algo de lo que Amin ha sido testigo también.

Esto ha extendido el miedo entre la población que demanda trabajo y libertad, pero también que se convoquen elecciones de acuerdo a lo que establece la ley. Dice Amin, que el artículo 57 de la Constitución establece que cuando el puesto de Presidente esté vacante, deberá ser el Presidente del Parlamento el que ocupe el poder y en el plazo previsto en la ley se convoquen elecciones.

Lo que significaría que el poder interino depositado sobre el Primer Ministro Ghannouchi no tendría ninguna relevancia legal.

La armada tiene buena imagen ante la población tunecina porque toda la represión la ha llevado, hasta el momento, la policía. Aunque aún no se sabe si esta situación puede dar lugar a otro golpe de estado o a una transición democrática. Otro de los agentes a tener en cuenta es la Guardia Nacional, que tampoco manifiesta la posición que van a tomar en esta interinidad.

Es el momento de que instancias internacionales reaccionen de una forma más contundente ante lo que está pasando. La dictadura tunecina fue durante muchos años apoyada por la Unión Europea y Estados Unidos, incluso el Fondo Monetario Internacional consideraba Túnez  un ejemplo para los países emergentes.

Una juventud solidaria, formada, pacífica y con una visión propia y nueva de los movimientos sociales puede suponer la construcción de una nueva realidad en Túnez y porqué no, en otras zonas del Magreb.


Dice ser un Hermano Musulmán más del ejército de Alá, pero no parece ser así.

Licenciado en económicas, con un Máster en Europa, habla un francés perfecto.

También ha estudiado el español aunque no soy capaz de sacarle una sola palabra e incluso dice haber hecho un curso de catalán.

“Antes era un mal musulmán, no seguía el Corán. Gracias a Alá fue un profesor de la Universidad quien nos abrió los ojos, a mí y a varios amigos”.

Las Universidades del Magreb son focos de luchas ideológicas, muchas de ellas de izquierdas pero con una presencia cada vez mayor de militantes islámicos.

Habla muy serio, siempre andando unos pasos más adelante y mirando hacia la arena del suelo. No debe mirar a una mujer a la cara, ni hablar con ella a solas. Son cosas prohibidas para él.

“En el Corán está todo, la historia, la ciencia, las leyes y un estado no necesita nada más. Queremos hacer una gran nación musulmana, ahí tendrán todos su sitio, todos los musulmanes, no habrá lugar para el racismo como ahora se ve con los hermanos negros. Será un sitio donde se vivirá según las justas normas de Alá”.

Conseguir lo que quiere tiene un precio y es el momento de hablar de terrorismo y secuestros. Se niega a que les llamen terroristas, su guerra es una guerra santa, la yihad, el deber para un buen musulmán.

“El Islam es una gran religión, desde Oriente Medio hasta Andalucía y Dakar, ese es el primer objetivo… La conversión al Islam es la solución para la gente que vive en esas tierras, los musulmanes somos un pueblo piadoso”.

Se le nota la rabia cuando se habla de la causa Palestina y el análisis de la política y la economía internacional que hace es tan exacto, tan medido, que hay momentos en los que no se puede evitar darle la razón.

Comparte sus días con Afghanos, Argelinos y Mauritanos. Su vestimenta es una mezcla entre talibán y señor del desierto, todo son colores tierra como si fuese un equipamiento de camuflaje en la arena del desierto.

“Los Hermanos Musulmanes negros  tienen una gran fe, rezan cada día y respetan el Ramadán. En el Norte de África muchos se han relajado, se han olvidado del Corán o durante el Ramadán comen a escondidas. Ahora empezamos a mirar y a respetar a los africanos. Los hermanos senegaleses, malienses y burquinabes viven una fé que tenemos que apoyar y alimentar”.

La mujer es otro tema que no le gusta, dice que el Islam quiere y respeta a la mujer y le da su sitio en una sociedad ideal gestionada por la sharia.

“Los españoles sois enemigos del Islam, luchais con tropas en Afghanistán, Mauritania, hasta perseguís a nuestras mujeres en España no dejándolas llevar el niqab y vivir su fe. Ante estas agresiones un musulmán no puede evitar responder. Además la recuperación de Al-Andalus es el sueño de la lucha de cualquier buen musulmán, pero como digo somos también un pueblo piadoso con los conversos”.

Es extraño escuchar cómo mezcla discursos de un estupendo orador con otros a los que no seremos capaces de encontrarle ninguna lógica.

Tiene incluso un punto increíblemente atractivo de ojos grandes color miel que haría las delicias de cualquier reponsable de campaña electoral europeo.

Pero su sitio no está en Europa, forma parte de los cuadros medios de un movimiento de lucha islámico que apuesta por tener entre sus filas a personas de exquisita formación y que día a día crece y se afianza en el Sahel.