Pandoras Invisibles

El bautizado Movimiento 20 de febrero, que llama a la movilización pacífica de los marroquíes, ya está en la calle. Y es que, a tres días de que tengan lugar las manifestaciones, la población comienza a debatir sobre ello fuera de los foros de internet. En un país como Marruecos, con un alto grado de inmovilismo social, esto parece todo un logro y algunos aseguran que un signo de que el 20 será un éxito.

“Al menos se habla de los problemas que tenemos que son muchos, hay un debate abierto en la calle sobre si ir el domingo a las manifestaciones o no. Yo misma no lo tengo claro, aunque sea necesario, tengo también miedo. Nos cuesta movernos, no somos como Egipto, nuestra realidad social es diferente y nuestras tasas de analfabetismo muy altas”, asegura S., farmacéutica.

La amplia convocatoria bajo el lema Democracia y Libertad, recoge a movimientos de jóvenes, sindicatos y organizaciones de Derechos Humanos, a los que también se han unido los islamistas de Justicia y Caridad, ilegales en Marruecos, pero con gran  influencia en los barrios más desfavorecidos de las grandes ciudades.

Fuera se quedan la mayoría de los 46 partidos políticos. Desde hace años los discursos de libertad, democracia, justicia social, feminismo, han sido liderados en Marruecos por una clase social alta que se visibilizaba a través de asociaciones que recibían importantes subvenciones de la cooperación internacional. Esto ha creado un panorama de profesionalización de los movimientos sociales que ejecutan acciones y políticas que competen al Estado. Muchas de estas asociaciones tampoco se manifestarán el día 20.

El recelo que entre muchos grupos levantaba la convocatoria ha ido dispersándose gracias a los mensajes difundidos por Internet. Destaca entre ellos un vídeo colgado en youtube “Ana Magrebi-Ana Magrebia”, que resume de una forma clara y sencilla las consignas del movimiento. En él, un grupo de personas explican los motivos por los que se manifestarán ese día y que van desde el desempleo, los problemas en la educación, las dificultades del sistema sanitario, el descontento por la corrupción, el éxodo rural, hasta llegar a la falta de libertades individuales.

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Algunos raperos también se manifiestan  a través de canciones  que están llegando a los más jóvenes.

Aún así, la desconfianza hace mella en algunos discursos.“Soy escéptico de que la gente vaya a salir a la calle. Somos un país muy conformista, más que otros de la zona y nuestro sistema social es un sistema de control. Muy difícil escapar de él. La gente va a tener miedo a manifestarse”, asegura M., comerciante.

Los medios de comunicación también hacen su particular campaña contra algunos jóvenes considerados los líderes del Movimiento 20 de febrero. Durante las dos últimas semanas han aparecido publicadas en periódicos fotos de ellos relacionándolos con el consumo de alcohol y acusándolos de haberse convertido al cristianismo.

El Movimiento 20 de febrero se ha ido cocinando de forma lenta desde que en Túnez estalló la revuelta. Nadie quería precipitarse en Marruecos, querían discutir primero, ir shuia shuia (despacito, despacito) al ritmo magrebí.

Nadie sabe qué pasará el domingo pero los problemas ya están en la calle y se ha abierto un proceso donde las autoridades tendrán que tomar medidas para escuchar a la población, que ya se atreve a mostrar su descontento.

“Me acusan de ser demasiado optimista pero los jóvenes marroquíes se merecen al menos esa confianza. Hemos recibido amenazas y presiones, es normal, no va a ser fácil, creíamos que no llegaríamos a la fecha con esta fuerza,  pero lo vamos a hacer”