Pandoras Invisibles

Oujda y Víctor

Oujda es la capital de la Región Oriental de Marruecos. A catorce kilómetros de Argelia en su punto más corto respecto a la frontera.

Una meseta semidesértica, con inviernos donde se dan muertes por frío y veranos calurosísimos.

Viven del contrabando con Argelia, todo es objeto de mercado en esa frontera. El contrabando es bien visto, es riqueza  e incluso algunos lamentan que los productos chinos que son tan baratos puedan ser el final de los intercambios con el vecino argelino.

Y es que, a pesar de los conflictos entre los dos países, los oujdíes apoyarán a Argelia en este mundial y para ello el gobernador les ha prometido una pantalla gigante en una de las nuevas y modernas plazas de la ciudad.

La mayoría en España conocemos Oujda por ser el lugar mayoritario de entrada de migrantes subsaharianos en Marruecos y también por ser la zona donde las autoridades alaouitas efectúan la mayoría de sus deportaciones.

Los “africanos” no sólo viven en el campus universitario de Oujda, también están dispersos en diversos asentamientos en la frontera que ellos llaman tranquilos, algunos estables y otros móviles. Los migrantes dicen que en el campus están protegidos por la solidaridad de los estudiantes de la universidad  y cuentan historias, entre realidad y leyenda urbana, de cómo en medio de las redadas los universitarios vuelcan furgonetas de la policía para defender a sus hermanos migrantes.

Víctor sobrevive en esa frontera, es congoleño y tiene nueve años. Su casa está en un tranquilo estable, es una chabola, un ghetto (como lo llaman ellos) de plástico y ramas en medio de un bosquejo de pinos.

Ahí está su madre que salió huyendo de la violencia en la región de Kivu y tres hermanos más pequeños que él. La última niña era gemela de otra, que murió durante el parto, porque la asistencia médica no pudo llegar a tiempo.

Los inmigrantes tienen miedo a acceder por si mismos al hospital público de Oujda y  cualquier caso tiene que ser enviado a través de ONGs que están desbordadas por la situación.

Tiene Víctor unos ojos tremendamente grandes, es delgado, no va al colegio y sus días transcurren entre las necesidades y la violencia.

No dejo de mirarle porque por primera vez tras el 2008 le pongo cara. Víctor pasó a nado a Ceuta y fue devuelto a Marruecos, perdiéndole la pista en la segunda deportación que sufrió a Argelia.

Queja interpuesta al defensor del pueblo (PDF) por hechos acaecidos el 14 de octubre de 2008.

Que el día martes a las 19 horas marroquíes (21 horas españa), sobre la hora de la llamada al rezo de ruptura del ramadán, … (varón mayor de edad, de nacionalidad congoleña) y … (congoleño de siete años) entraron en el mar en la zona marroquí de castillejo para alcanzar la costa de ceuta y su objetivo era pedir asilo en tierras españolas.

Un familiar del pequeño… me avisa por teléfono de esta situación. Inmediatamente y ante la corta edad del pequeño y la peligrosidad del mar me pongo en contacto con el 112 a través de mi teléfono español … y aviso de estos efectos. El primer 112 que recoge la llamada es andalucía y me pasan al 112 de ceuta. El 112 de ceuta avisa que va a poner en conocimiento los datos a la guardia civil.

Momentos después recibo una llamada de la guardia civil de ceuta desde un número que comienza por 956. El que se identifica como un agente de la guardia civil me hace una serie de preguntas y me identifico. El guardia civil me informa que por el momento no hay nadie en el agua porque las cámaras térmicas no detectan a nadie y que tienen un parte de sus compañeros de que han encontrado dos subsaharianos en el agua pero que éstos ya han sido devueltos a marruecos.

Al día siguiente, miércoles a la mañana, recibo otra llamada desde un número oculto a mi teléfono español. otro hombre que se identifica como agente de la guardia civil me dice que me llama para verificar la llamada que hice ayer y me pregunta por el estado de salud del menor, le informo que el menor está detenido en la comisaría de castillejo, me vuelve a insistir sobre su estado de salud y cuándo le digo que parece que el menor fue devuelto por la guardia civil me dice que él no está al tanto y que me agradece que les avise porque el agua es muy peligrosa.

A  las siete de la tarde hora marroquí de miércoles 24 recibo una llamada del adulto que acompañaba al menor y que se identifica como … Me confirma que están en comisaría en tetuán y que esperan un autobús que les enviará a oujda para ser deportados a la frontera de argelia. Le pregunto por el niño y me dice que está durmiendo, que se encuentra muy cansado.

Está nervioso le hago algunas preguntas y me dice de forma apresurada que pasaron dos horas en el barco de la guardia civil, que había un guardia civil que hablaba bien francés y que quería llevar al menor, que tenía un shock térmico, al hospital, pero que el jefe de este guardia civil no les dejó. Que incluso le dijeron que le deportarían a él pero que no al menor. En ese momento la conversación se corta.

Qsta mañana, jueves 26, sobre las nueve hora marroquí, he hecho una nueva llamada al teléfono con el que ayer comuniqué con … He podido hablar y tomar nota de su relato. He aquí lo que me ha contado:

“Entramos al agua sobre las siete hora marroquí, cuando el imán llama al rezo para la ruptura del ayuno. Hemos nadado sobre 30 minutos desde la playa de castillejo y he pasado la barrera que entra al agua. En este momento nos ha recuperado una lancha de la guardia civil con tres guardias a bordo. Uno de ellos hablaba bien francés y era muy cortés.Eel que hablaba francés dice que va a tomarnos unas fotos para mostrárselas a su jefe. Nos hace fotos con la cámara digital. Me declaro congoleño y pido asilo.El niño tiene mucho frío y el guardia que habla francés dice que va a llamar a su jefe para llevar al niño al hospital. Le llama por teléfono varias vece y discuten, yo entiendo algunas palabras de español y después él me traduce y me dice que su jefe no acepta llevar al niño al hospital y que nos tienen que devolver a marruecos. El agente discute con su jefe. Estamos al menos dos horas en el barco. Yo me siento preocupado por la salud del niño.

El barco se acerca a la zona marroquí y en principio la policía marroquí no quiere aceptar al niño. Les dice a los agentes que tienen que llevar al niño al médico, pero tras varias discusiones me empujan a la arena y me entregan al niño. Nos llevan a comisaría a castillejo y trasladan al niño al hospital. Ahora nos envían deportados a oujda. Pedí asilo en reiteradas ocasiones, también dije que se llevaran al niño, que yo no era su responsable y que tenía miedo por lo que le pudiese pasar en marruecos, pero el jefe de ceuta no lo aceptó”.

Hablo con el niño por teléfono y me dice que tiene miedo.

Contestación a la queja del defensor del Pueblo con fecha 17 de noviembre de 2008

Estimada señora:

De conformidad con lo previsto en el artículo 18.1 de la Ley Orgánica 3/1981, de 6 de abril, del Defensor del Pueblo, se ha recibido el preceptivo informe solicitado por esta Institución a la Comandancia de la Guardia Civil en Ceuta, en el que, entre otras, se contienen las siguientes precisiones:

“Con relación a la supuesta solicitud de asilo, por parte del adulto rescatado en las aguas marroquíes, hemos de afirmar categóricamente que es incierta, ya que no existió tal solicitud. No obstante, de haberse realizado, al estar en aguas jurisdiccionales de Marruecos, correspondería atender tal solicitud al Consulado español en dicho país, lugar donde según la Ley corresponde su presentación (la Guardia Civil se encontraba en aguas marroquíes a los efectos de realizar un salvamento -servicio humanitario-).

Con relación a las supuestas fotografías que afirman que se les hicieron, hemos de decirle que, en el caso que nos ocupa, no se realizaron; no obstante, hemos de suponer que si no existe negativa por parte de los interceptados, hecho del que no se hace referencia, y siempre con fines policiales (identificación posterior en su caso, comprobación de su estado físico, determinación del lugar de interceptación, etc.) en principio no parece contravenir norma alguna y mucho menos atentar contra los derechos de las personas; otro caso sería el uso que se hiciera de las mismas, en caso de existir.

Con independencia de lo anterior, le significo que, de la conversación mantenida por el patrón de la embarcación con el adulto interceptado, éste afirmó ser el padre de menor que le acompañaba, circunstancia que igualmente recoge el diario El Faro de Ceuta en su edición del 14 de octubre actual. No parece de recibo que un adulto ponga en grave riesgo la vida de su hijo, con independencia del fin que ambicione, y al no lograrlo, pretenda derivar su responsabilidad hacia unas Fuerzas de Seguridad, que sólo hacen cumplir con sus obligaciones”.

Por todo lo anterior, se ha resuelto dar traslado de los hechos a la Fiscalía General del Estado para su conocimiento, así como a otros organismos de la Administración, solicitando la remisión de informes complementarios, de cuyo resultado se le dará traslado.

Estos fueron los documentos de lo que pasó en 2008 y frente a mí está Víctor que habla poco.

Le digo: “En España eres muy conocido”.

Entonces me mira con una sonrisa tímida y sincera.

“Eres muy valiente”, vuelvo a decirle.

Entonces se pone completamente derecho para mostrar su orgullo de poder soportar todas esas situaciones.

“Pero no le hables de la guardia de Ceuta, porque no lo soporta”, dice su madre.

Entonces retira la mirada y comienza a molestar a unas hormigas que hay en el suelo.

Al marcharnos veo que no me pierde de vista, así que le digo: ¿Qué quieres?.

Víctor responde: Por favor quiero una bicicleta.


Desde hace una década, en el norte de África y en contextos migratorios, hables la lengua que hables, el lugar donde estás a salvo se define con la palabra “tranquilo”.
Así, como suena, en un castellano con acento de Liberia, Marruecos, Costa de Marfil, Camerún, o de otra decena de países.
Cuentan las leyendas creadas en torno al viaje, que el concepto viene de la guardia civil de Ceuta y Melilla. Algunos africanos relatan que los militares españoles, buscándolos en medio de la noche con las linternas, siempre decían “tranquilo moreno, tranquilo”.
Otras versiones circunscriben el uso de la palabra a los pasadores marroquíes y argelinos. Éstos, cuando escoltaban a los “convoys de pasajeros” en el paso de fronteras, utilizaban la palabra “tranquilo” para dar la orden de esconderse.
Sea como fuere el concepto se ha institucionalizado dentro de las redes migratorias, pero a mí me sigue sorprendiendo cuando alguien que habla francés, inglés o árabe, me dice vengo de “el tranquilo”, estuve en “el tranquilo” o bien, me he hecho “un tranquilo”.

Así que hoy me he sentido sorprendida y angustiada porque al llamar a la casa donde vive Petit A., menor refugiado, han dicho que estaba en “el tranquilo”.

Ya van tres tranquilos que A. vive con el estatuto de refugiado en su bolsillo. El primero y más duro fue un mes en el desierto, prácticamente sin comer, a pan y agua.
En aquella ocasión la barca tuvo un accidente y vio como algunos de sus compañeros morían. Rescatados por las autoridades marroquíes, fue deportado a Argelia y volvió a Rabat andando.
Venía delgadísimo, aún me acuerdo, y no quería contar nada de lo que había pasado.

El segundo fue en zona de montaña. Aquel tranquilo fue menos duro. El “árabe” les daba algo más de comida, aunque no les dejaba hablar mucho por teléfono.
Después de tres semanas entraron al mar pero el que dirigía la embarcación, un senegalés, no tenía experiencia. Puso a funcionar la brújula y como no la entendía, muy nervioso, acabó tirándola al agua, ante la mirada atónita de sus compañeros.
Dijo que él conocía la dirección y que además ya se veía tierra. Y a tierra llegaron, pero a la propia costa marroquí. Ellos solos se bajaron de la zodiac ante la mirada atónita de los militares alaouitas que veían la llegada de una patera a sus costas. Claro que la embarcación había salido a unos kilómetros de esas mismas playas.
Aquello cuando lo contaba producía carcajadas a él y a sus compañeros.

Hoy la comunidad se preocupa por el “pequeño”, está pendiente de él, pero a la vez busca fórmulas para que la situación de tensión no les desborde.
En medio del nerviosismo por la partida de uno de sus miembros, el debate ha derivado hacia que más de uno necesita un tranquilo o una deportación porque están engordando.
Al final han acabado comparando los kilos que perdieron en sucesivos intentos de atravesar fronteras, como si de dietas de efecto rápido se tratase.
Así que no sólo el lenguaje es sorprendente, también lo es cómo el itinerario migratorio conforma una nueva geografía del recuerdo y de lo afectivo, que es en  gran parte imaginaria.
Gran estrategia de supervivencia.
Buen “tranquilo” Petit.